17 febrero, 2008

Seguridad en vehículos

Ocurre algo parecido a las viviendas: los roban. En algunos casos el daño es irreparable: se lo llevan y lo desguazan. También puede ocurrir que lo trasladen a países donde el control es mínimo y rehagan la documentación.
En Europa está la cosa más complicada ya que se encuentran conectadas las bases de datos. Queda la manipulación del número de bastidor.

Para evitar todo esto se pueden colocar sistemas de seguridad. El ladrón se puede hacer con uno de estos sistemas y poder estudiarlos y así anularlos fácilmente.

El uso de un sistema personalizado como los que desarrollo se hacen casi invulnerables. La instalación es bastante complicada y aumenta dependiendo de la gama del vehículo. Se tiene la certeza de que si no eres usuario del vehículo no te lo llevas.

Si intentan la carga del mismo, método cada vez más usado, se sabe al instante la ubicación del mismo y, claro está, hay sorpresas que no se difunden. Los señores de lo ajeno se llevan una agradable sorpresa.

La activación del sistema es automática y la desactivación es personalizada. Incluso hay veces que no el mismo usuario no va a poder desbloquearla sin ayuda de los agentes de seguridad. ¿Cómo? El código de desactivación lleva una seguridad añadida que hace del vehículo un trasto inservible.

¿Quién podría hacerse con esos código para que sea vulnerable? Pues si hay una forma de robarlo limpiamente. Hecha la ley, hecha la trampa. ¡Yo podría llevármelo!

El sistema es personal y no hay dos iguales. La instalación se realiza en privado y por una sola persona. Este sistema se vuelve caro y muy seguro. Las unidades son limitadas. Al terminar se cambia toda la configuración ya que en poco tiempo salen mejores prestaciones y más seguras.

¿Pondrías el dinero por delante de la seguridad?